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Y la obra de Dios en nuestra vida, la que Él quiere que constatemos para llenarnos de vida, aparece con una luminosidad que nos deslumbra. Las vísperas, el silencio, la cena, tal vez un paseo nocturno, completan este precioso día en Batuecas mientras el amor tras haber seguido al amigo, campea a sus anchas y, tal vez una percepción maravillosa de la luna. Un sencillo cristiano, que vivió con gozo la espiritualidad del Carmelo y se sintió muy identificado con San Juan de la Cruz. Le quiero recordar aquí, porque en algunos días de sus vacaciones, con el agrado de su mujer y sus hijos, se pasaba unos días en Batuecas.

Monasterio carmelita de San José de las Batuecas

Venía a profundizar su vida de silencio y oración ante el Señor, y sin duda que lo vivía. Testimonio de ello es que recuerda esa gran señal que es la purificación, hecha de sequedades, pobreza y abandono. Aquello que aparentemente no era un fruto deleitoso, lo era en su culminación: En el trabajo se traducía en una verdadera entrega, dispuesto siempre a ayudar sus compañeros y al trabajo bien hecho, y en la sociedad, representando a sus compañeros en los procesos laborales, asistiendo a enfermos y necesitados.

Finalmente su estancia en Batuecas potenciaba su vida de oración, que siempre vivió, tanto participando en la misa como en las largas horas de oración silenciosa que ante el sagrario, o sobre todo en su hogar cuando todos dormían. El Carmelo Descalzo es un gran deudor de san José, ya nos es conocida la devoción que tenía Teresa por este gran santo. Pero, también es una experiencia de reciprocidad mutua de amor.

Si san José ofrece su patrocinio a la nueva familia iniciada por santa Teresa. Ella, por su parte, impulsa como nadie en la historia de la Iglesia la devoción a este santo. Es una fe total, que no duda ni vacila. Que se apresura a hacer lo que Dios le pide.

Senderismo en Las Batuecas ※ Ruta Monasterio-Cascada del Chorro

Las Sagradas Escrituras definen a José como un hombre justo, quiere decir, ajustado al proyecto de Dios. El segundo aspecto de la vida de José es la dimensión del silencio. Las Escrituras Sagradas no hacen memoria de una sola palabra que haya salido de su boca. Pero, no es un silencio cualquiera, no es un silencio temeroso ni vacío, sino un silencio obediente.

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Es el silencio de quien escucha y obedece. En todo José hace lo que Dios le pide. Un silencio que nos hace disponibles para el servicio, esto es lo que José nos enseña. El tercer aspecto es la vida oculta en Nazaret.

Las Batuecas: Monasterio – Cascada del Chorro

Dios que había escogido la suma pobreza para realizar el misterio de la encarnación, no quiso privarse del amor de María y de José. Aquel que a todo había renunciado, no ha querido dejar de experimentar el cariño de un padre y de una madre. Esta es la vida oculta de Nazaret, una familia cimentada en el amor. José, en su limitación humana reproducía, aunque imperfectamente, como una sombra, el amor del Padre Celeste.

Mi Celda en el Retiro Espiritual de Batuecas Pablo Veloso

Por eso, es también ejemplo para todos los padres. Por eso, también nosotros nos confiamos a sus cuidados paternos. Pidamos a Santa Teresa que nos ayude en esta tarea. Primero, me parece, que podemos hablar de una conversión que nos hace poner la mirada en Cristo.

La Hospedería

Es, al mismo tiempo, una invitación a la centralidad de Cristo y a no distraernos de lo esencial. Pero, no en el sentido bueno de la caridad, sino juzgando o mirando con envidia, rencor, codicia… Si quitamos nuestra mirada del Maestro dejamos que se adentre en nuestra mente y corazón la oscuridad que ciega nuestros pasos. Lo intrincado del valle y su belleza provocaron que desde antiguo éste estuviera rodeado de leyendas, que contribuyeron a aumentar el misterio que ya de por sí tenía.

Los Carmelitas Descalzos, fieles a su tradición contemplativa, vivieron en este Desierto solitario como en un oasis de paz, siendo un monasterio que acogía constantemente a Carmelitas de diversos conventos que, tras tiempo de actividad apostólica, necesitaban del remanso de la contemplación. En los religiosos fueron expulsados, y el monasterio fue vendido y destruido, tanto por la mano del hombre como por un inmenso incendio que lo dejó en ruinas. Hoy, una pequeña comunidad de frailes Carmelitas, mantiene viva la llama de la vida contemplativa en este Desierto de Batuecas, un lugar que es en la actualidad, también, un espacio de acogida para todos aquellos que quieren acercarse a vivir un tiempo de silencio.

El conjunto se dispone en torno a la iglesia, situada en el centro del espacio delimitado por el claustro. Los religiosos regresaron al monasterio a mediados del pasado siglo, momento en que se hicieron algunas modificaciones en la configuración del conjunto.